miércoles, 25 de enero de 2012

Para muestra... un sample

"El tema está sampleado, quién lo sampleará, el sampler que lo sampleé, buen sampler será"

Sé que todos sois muy listos y sabéis lo que es un sampler, aun así daré una explicación de andar por casa para poder seguir con la entrada de hoy:

Un sampler (en castellano lo llamaría "muestreador") es un aparatito que te permite registrar cachitos de sonidos de cualquier tipo, ya sea el ruido de tu minipimer al hacer mayonesa (güüüüiii... ffffflooop...güüüüiiiii... ffffflooop!), o tu gato maullando, o un bombo de un tema que te flipa. Y a estos trocitos de sonido se les llama samples (mismamente, muestras). 

En el año 78 la marca Fairlight comercializó el primer sampler, que permitía grabar, manipular y reproducir digitalmente los sonidos. Hasta los 80's los samples de voces eran normales, los productores los usaban habitualmente, pero lo de samplear un instrumento... pues no sé porqué, eso no se hacía. Pues bueno, un señor DJ y productor de NY, Marley Marl un día intentando samplear la voz de un tema se equivocó y coló también un platillo "plaaash!" ( lo siento, hoy me siento muy onomatopéyica)... Y flipó.  

¡Tachán! Ese error abrió las puertas de la era del sampling. 

Pero esa innovación técnica iba a ser muy controvertida, porque una vez más dejaba de lado la figura del músico, y además significaba crear temas nuevos a partir de fragmentos de música ya creados. Ahí cayó la laaaacraaa de la propiedad intelectual, y el argumento de la poca "musicalidad" que esta nueva forma de producir implicaba. 

Ahora bien, habría que discutir dónde se sitúa el atributo "creatividad":  ¿en la composición o en la interpretación? 
Y además, caer en la cuenta de que con el éxito de la técnica del sampleo, artistas ya consolidados piden una pasta por una muestra de un tema suyo, lo cual le hace pensar a una... ¿quién está abusando de quién aquí?

Tema candente a día de hoy... 


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