miércoles, 14 de diciembre de 2011

Studio 54

Imaginaros 1800 metros cuadrados de pista de baile (...joder... 1800... casi dos kilómetros... flipo) iluminada con hasta 54 efectos de luces diferentes. Además toda la decoración es barroca. Privados en los laterales de la sala, y un sótano habilitado como zona VIP. 

Resulta que estáis rodeados de gente de todo tipo. Hay gente guapa, gente rara, gente normalita, hay gays, hay negros, hay mujeres despampanantes, y otras que no tocarías ni con un palo, tíos guapérrimos, gordos, delgaduchos, famosos, ricos, feos, acabados, flipados, y algún que otro cura des-pis-tao. Variedad no faltaba nunca en Studio 54. Para lograrlo el "cuerpo de porteros" se lo curraba mucho cada noche. No se sabe qué criterio seguían (quizás el mismo que los porteros de ciertos locales de Berlín), pero podían dejar fuera a la mismísima Cher sin inmutarse un pelo. Dicen también que una noche en invierno hicieron desnudarse a una pareja para poder entrar... La pareja entró, pero al hospital, por lógicos síntomas de congelación. Dicen de otro que intentó colarse por los conductos de ventilación del local... A los meses se encontró su cuerpo atrapado... (ésta es un poco jevi... yo no sé si creérmela). El caso es que estas historias que corrían alimentaban la fama del local que acabaría siendo leyenda. 

Dentro, pues ya os imagináis, desmadre a cascoporro. Sexo, drogas, blablabla, que siempre vende más. Sus djs residentes: Richie Kaczor y Nicky Siano. La potencia del local era suficiente para llenarlo. La música disco había sido el catalizador, pero una vez encendida la mecha, creo que si hubieran pinchando un bombo a 125bpm durante toda la noche nadie se hubiera dado cuenta... Claro que esto lo digo yo, que nunca estuve ahí. 

El local abrió en el 77, y en el 80 cerró. Cerró por irregularidades en las cuentas, y los dos dueños fueron a la cárcel. Pero antes de eso hicieron una despedida a lo grande: la "Going-Away-To-Prison". Eso es tomarse las cosas con humor. 

Cuidado la foto de la entrada...




jueves, 1 de diciembre de 2011

Agua sucia

Ayer un amigo me habló de un documental que proyectaron el pasado 4 de Noviembre en Barcelona. El documental va sobre una banda de punk-rock de los años 70. Delincuentes, quinquis, toxicómanos, irreverentes, y sin miedo a maldecir e insultar en sus canciones. 
Y no eran los Sex Pistols. Estos en vez de fish&chips eran de chocos&bravas. Eran La Trapera del Río

Sin el permiso de mi amigo, he decidido escribir hoy sobre esto. Primero de todo quiero decir, haciendo un ejercicio de sinceridad, que yo en mi ignorancia no sabía quiénes eran estos macarras. No tenía ni zorra, y por tanto seguramente diré animaladas una detrás de otra en este post, os pido disculpas por anticipado.

En mi niñez de Barrio Sésamo y adolescencia de "Kurt Cobain se suicidó", yo sabía que en el pasado había existido una movida madrileña muy trash y muy radical  con Alaska y los Pegamoides, y Nacha Pop, pero nadie me había enseñado la mierdaca que había a pocos kilómetros de mi casa, al ladito de Barcelona. 
Lo que estaba pasando en Madrid era muy radical y revolucionario, pero al final, era una opción personal de los artistas. 
Lo que pasaba en Cornellà no era opción personal, era lo que había sin más. No había opción que valiera. Te tocaba estar ahí y punto. Espabílate como puedas tío. Ahí sí había entrañas, "sang i fetge" de verdad. Ahí sí había punk. (Lo siento Ramoncín, es que te tengo paquete).

Ahora la subcultura se vuelve cultura. Ahora cogen ese movimiento que estaba fuera y lo meten dentro, en el cine Aribau, en butacas bien cómodas, con palomitas y Coca-Cola. Toca reconocer el mérito de aquéllos que hace más de 30 años nos escupían a la cara. 

Yo me lo perdí, pero he visto que se puede descargar pagando 3€, quizás me lo compro, o quizás espero que algún amigo listo me lo pase  ;)


Os dejo el trailer: