martes, 4 de octubre de 2011

Cuando el DJ se encuentra con el empresario

Cómo nos gusta pinchar. Poner música en un local y ver como la gente la baila, nos mira sonriendo, levanta las manos mientras sus cabezas se inclinan hacia arriba buscando un cielo más allá del techo de la discoteca. Sí, ya sabéis a lo que me refiero, ese momento de sentir que tenemos la sartén por el mango, que hemos logrado nuestro objetivo de evangelización a los infieles, o de afirmación acérrima a los que ya nos seguían. Por mucho que digan, por mucho que digáis, eso es lo que buscamos: el poder... 

Ojalá pudiéramos pinchar en buenos locales, con buen sonido, con buena acústica, con buen trato, pero eso sólo está reservado para unos pocos afortunados. Generalmente los mindundis pinchadiscos del montón tienen que contentarse con que les llame algún otro mindundi organizador de eventos del montón que a su vez ha conseguido que uno que no es mindundi le ceda su local para montar algún sarao.

Otras veces son los propios DJ los que se las tienen que ver con los magnates del ocio nocturno de la ciudad. En estos casos ya será muy jodido que ambas partes se entiendan, ya que los amos y señores de los locales hablan un idioma muy distinto al de los DJ. Aun así en algunos casos la tribu de los DJ y la de los empresarios llegan a comprenderse gracias a que uno de los dos ha estado años frecuentando la otra tribu y conoce un poco las costumbres y dialectos de sus interlocutores. 

El DJ le vende al empresario buena música, buen ambiente, sesiones con carácter que elevarán las almas de los asistentes a estado de éxtasis, que quedarán grabadas en sus tímpanos y les harán vibrar. Todo por el módico precio de 150€ más copas. 
El empresario le compra al DJ música en continuo durante 3 horas, con un mínimo de coherencia formal, que haga que las 300, 500, o 1000 personas que han decidido entrar en ese club no se vayan y se acerquen esa noche a la barra más de 2 veces, con suerte más de 3, y gasten sus buenos 25euros. 

Luego hacen números. 

Con 6 personas ya tenemos cubierto el sueldo del tipo que hace que esas personas bailen toda la noche. 

Pero somos tantos, y nos gusta tanto el poder pinchar, que hasta gratis lo hacemos.


2 comentarios:

  1. puede ser es una cosa típica de barcelona sobre todo? en otros lugares hay otra relación entre los djs y empresarios. en barcelona no valoran el trabajo de djs absolutamente, pero en otras lugares hay la tradición de pagar a artistas y preocuparse mas por el contenido musical.

    aquí la situación esta limitada incluso por culpa de ausencia de locales grandes, nuevos y frescos en conceptos.

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  2. Estoy contigo. También creo que en Barcelona esta situación se incrementa a saco. Quizás porque al final sólo tienen fuerza para sobrevivir los mastodontes del ocio, y a esos lo que les importa es el negocio...

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