viernes, 16 de septiembre de 2011

Probando, probando...¿me recibes?

Estaréis de acuerdo conmigo en que es muy distinto escuchar este tema


en un taxi que te lleva a la consulta del urólogo, que en un bar donde te estás tomando la primera con tus colegas, que en un after a las afueras de la ciudad donde te estás tomando la penúltima.

También está claro que es muy distinto lo que va a oír en este tema tu abuela, tu madre o tu hermana pequeña. 

Nadie me lo va a discutir: distintos estados de la mente y distintas generaciones tienen un papel súper importante en la forma en cómo llega la música a una persona. Pero no sólo eso: escucharlo con tu reproductor de mp3 en el metro, o en vinilo en el salón de tu casa, o en tu ordenador con unos cascazos del quince queriendo hacer una remezcla, son cosas que también influirán en la recepción del tema ... Escucharlo bajo los efectos del alcohol, de las drogas, o deprimido porque te acaban de dejar, también hará que el tema "suene mejor o peor". Todo eso influye en la recepción, y la recepción de la música (ahí voy) es una parte igual de importante que su creación o ejecución. 

Que nos guste o no nos guste un tema, o voy aún más lejos, que juzguemos que un tema es bueno o no, o es auténtico o no, muchas veces está altamente influenciado por los mecanismos de recepción que empleamos. Y cuidao, que con "mecanismos de recepción" no sólo me refiero a elementos externos al receptor (lugar, formato de salida del tema...), sino a la capacidad que tenemos de recibir la música con algo más que los oídos. Porque "música" no es "sonido". Música implica algo más, y para recibir y entender ese "algo más" hay que utilizar otras antenas del cuerpo y de la mente. En el caso de la música electrónica, soy de la opinión que sobre todo del cuerpo. 

A mí antes no me gustaba la música electrónica. Nunca había escuchado música con las tripas.

Este tostón viene a cuento del libraco que me estoy leyendo "Cultura y políticas de la música dance"... un tostón muy gafapastoso que dice verdades como puños.

¡Buen finde! Qué sintáis mucha música :)

1 comentario:

  1. Yo siempre lo he visto (sin quitar la razón a tu enfoque) como lo contrario. La música no se enfoca teniendo en cuenta el estado en el que puedes encontrar a la audiencia. (aunque esto es falso en la música de baile, pues se basa en esto). Sino que hay que enfocarla hacia cómo quieres modificar el estado en el que se encuentra la audiencia. Si estás deprimida, una canción alegre te tiene que empujar hacia el exterior del pozo. O quizás a conciencia pones una que aún te hace autocompadecerte más. Esa es la magia: que puede cambiar nuestra mente. Por eso, cosa que defiendo en el concepto de mi blog, baso todo mi discurso en decir que la crítica musical no sirve para nada (dándote toda la razón). Sólo sirve la capacidad de expresar cada uno lo que le hace sentir (ya sea una felicidad implacable, ganas de reventar la pista de baile o la gota que faltaba para empezar a llorar todo lo que se estaba aguantando).

    Gran libraco por cierto, ¿lo tienes en español? Yo lo tengo en inglés y lo he dejado a medias más de una vez porque me cuesta bastante entrar en materia.

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