lunes, 16 de mayo de 2011

Palabra de exyonqui - Este sábado "salimos" (2ª parte)

Continuamos con el relato de nuestro sapientísimo y experimentado ex-yonki... Niños, esto no lo hagáis sin presencia de un adulto. Ahí os lo dejo:


Eres una pequeña hoja débil del 15 de Octubre. A punto de caer sin remedio en la bañera de tu tranquilidad, suaaaaaaaaaave, suaaaaaaaaaave... No sabes ni porqué eso que te gusta tanto coge un aire diferente. Esa música que escuchas normalmente... Dejas de escucharla para empezar a notarla, a sentirla. Pones tu culo encima de los graves, tu columna en los sintetizadores y las manos se te atan a esa melodía que no deja de obligarte a sonreír. 

Ojos cerrados todavía y sensaciones mil adornan tu espacio cerebral, apartando, sin que tú te des cuenta, los problemas, las paranoias y las miles tonterías que hay fuera de estas anchas 4 paredes. Tonterías reales, de ésas que te hacen llevarte las manos a la cabeza de vez en cuando. Pero ahí están... fuera. Hoy "hemos" salido y ahora toca centrarse en digerir lo que el señor ese de arriba, el de los cascos, nos diga.

"Qué hijoputa". Si me diesen un euro por cada vez que he pensado eso al mirar a un DJ sería rico (pero seguiría publicando estas entradas). Eso es lo que me venía a la cabeza cuando el DJ clababa algún temazo, o hacía un cambio histórico, o de dos canciones hacía una durante muuucho rato. Pobretes... Siempre los insulto. Y sólo quieren nuestro bien. Los DJ's... Menuda gentuza xD. Siempre he pensado en la figura del DJ como la de los antiguos brujos o chamanes, que consumían substancias para acercarse a un nivel más alto de percepción y así poder descubrir la verdad... o la duda. Y hoy en día, el DJ desde su púlpito particular, también nos comunica su verdad sobre el funcionamiento del universo. La presencia única de todas las cosas en todas las cosas: que TODO ES LO MISMO.

Antes los miembros de la tribu se reunían entorno al iluminado, que hasta arriba de peyote o de jalapeños en vingagre y vía vaya-tortón-que-llevo, mostraba el destino de los presentes. Nadie faltaba a la llamaba del gurú, del brujo, del elegido. Joder... Pues lo mismo cuando viene Plastikman a Barcelona, todos ahí corriendo como locos a buscar entradas para deleitarnos con su palabra en forma de ritmo, siempre el mismo, del "baja, sube y vuelve otra vez". 

Tantas reuniones chamanísticas los sábados por la noche, tantas revelaciones a las 4:00am, tantas sonrisas, tantas rallas, que... "Mama! que lo mio no es vicio collons! Lo mio es religión y amor. Puro amor".

Y plis plas, las 6:00am, la música empieza a bajar de volumen y el mundo se acaba, no sin antes estallar el universo cuando las luces dejan de parpadear y empiezas a ver las caras de sorpresa, las caras de: "¿Ya?".

Caras de... abrazos con... sonrisas a... miradas al... aplausos a... saludos de... Sí, del puto DJ que ha reducido el tiempo (5horas) a unos pocos momentos (43 minutos exactamente). De ahí la sensación de que esto no puede haber terminado. En ese momento, algún día, en alguna fiesta, nació la cultura del afterhour, pero de eso hablaremos otro día. 

Al final ésa con la que has bailado te da su msn. El que las pillaba demasiado gordas se ha controlado un montón y ahora te abraza. El otro nadie sabe dónde está. Ésa que ha conocido a la otra dice que se viene con nosotros porque vive cerca. Andas despacio, arrastras los pies y te ríes con casinadamuypoco. Tú y el resto. El resto y tú. 

Las 6:45am en la calle. Aguas, un par de bocatas, dos colas, un dragonet del amigo (movimiento expulsatorio y compulsivo debido a la ingesta masiva de alcohol). Caminata hasta el coche, un par de horitas más hablando y... al final... dejamos el coche aparcado, que así no se puede ir. Metro, y qué casualidad... el traqueteo de las ruedas metálicas con las vías te recuerda a uno de los temazos que ha sonado esa noche. TODO ES LO MISMO. 


TODO ES LO MISMO.


Continuará....

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