miércoles, 16 de febrero de 2011

Redadas, desalojos, actas y otros miedos.

Entre los años 1994 y 2001 la alcaldía de Nueva York estuvo ocupada por el señor Rudolph Giuliani. Durante su reinado dicen que la delincuencia bajó en la ciudad un 63%. También dicen que se denunciaron muchos abusos policiales. Lo que yo no sabía es que Giuliani se dedicó a hacer cumplir las leyes de las licencias de los cabarets, de forma que en un bar que no contaba con esa licencia no se podía bailar.
En esos bares se colgaban carteles con el mensaje: "Prohibido bailar", y si algún infeliz se movía al ritmo de la música y algún poli lo veía debía someterse a la ley y pagar una multa o incluso si la ocasión lo requería, se podía llegar a cerrar el bar.
En el Reino Unido si te juntabas con tus colegas a escuchar música en un parque también estabas infringiendo la ley.
En el año 1990 se aceptó una ley que castigaba a cualquiera que montara una fiesta sin licencia. Una semana después de su aprobación la policía irrumpió en un almacén cerca de Leeds (en el norte de Inglaterra) donde más de 800 clubbers disfrutaban de la música y el baile. Hubo una detención masiva, con hostias y toda la pesca, y al dj que estaba "presidiendo" la reunión lo metieron en la carcel durante 3 meses por haber incitado a los asistentes a hacer una barricada en la puerta para evitar que la poli entrara y así poder seguir con la fiesta.

Cuatro años más tarde entró en vigor una ley que prohibía que la gente se reuniese en lugares públicos de forma espontánea para cualquier propósito, en concreto para que la gente escuchara un tipo de música que incitaba al baile.

¿Estamos todos locos? Cuánto miedo por dios.

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